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 Hola
amigos. A raíz de una consulta sobre este instrumento a la que respondí
en el foro, le prometí a David, que le enviaría lo que sé sobre la construcción
de txalapartas y aqui esta...
Sobre
este idiófono no existe mucha información. Es un instrumento que en su
origen tradicional estaba circunscrito a una pequeña parte del País Vasco,
más en concreto a algunas poblaciones y caseríos de la cuenca del río
Urumea como Lasarte, Usurbil, Hernani, Ereñotzu, Urnieta, Astigarraga,
Ergobia y Andoain. (En el País Vasco norte por ejemplo ha sido ignorado
hasta hoy en día). Éste es un instrumento cuya existencia se encuentra
íntimamente relacionada con las labores de la fabricación de sidra, siendo
tablones empleados para moler las manzanas los que al final del proceso
eran puestos a secar para lograr un buen sonido y poder aportar la música
a la fiesta. En cualquier caso es un instrumento “recuperado”, lo que
implica que, con el mismo fundamento cada constructor o intérprete lo
construye a su modo y con arreglo a sus pretensiones.
Nos
encontramos así txalapartas de muchas tablas de distintas maderas, grosores,
longitudes... Unas suenan a tierra, a bosque, con un sonido primitivo
e inquietante (las mías de haya por ejemplo y las de músicos como los
Oldarra, de Iparralde). Otras más sofisticadas suenan como grandes marimbas
y en realidad para mi modesto parecer son otra cosa, con un sonido más
propio de latitudes tropicales que del pirineo.
Con
el fin de satisfacer al máximo la curiosidad de los colegas y amigos de
este “club” voy a tratar primero la construcción del instrumento a la
manera que creo más próxima a lo tradicional y después daré algunas claves
para obtener un instrumento con más posibilidades o que se adapte a lo
que esperamos de él.
 Recordando
y ampliando más o menos lo especificado en mi respuesta, habrá que buscar
uno o dos tablones de madera BIEN SECA, de castaño, aliso o cerezo o en
su defecto otra madera dura de entre metro y medio a dos metros de longitud,
esta longitud la elegiremos en función del tono que queramos conseguir
del modo en que más adelante os describiré. El ancho de los tablones ha
de estar rondando los 20 centímetros y el espesor oscila entre 2 y 7 centímetros
aunque lo común tradicionalmente es que sea de 6 centímetros
Como
dije, estos tablones se suspendían sobre dos grandes cestas invertidas
(otarrak) sobre las que se colocaban haces o sacos de paja u hojas de
maíz para permitir la mejor vibración de los mismos. Ni que decir tiene
que estas cestas se usaban porque estaban muy a mano y proporcionaban
una superficie estable de soporte a la altura de la cadera de los ejecutantes.
Cualquier elemento que reuniera estas características podía empero ser
utilizado como soporte.
Los
palos (makilak) como término medio serán de 50 centímetros de largo por
4 cm. de diámetro en madera de fresno, olmo o acacia, aunque también es
común que sean de longitudes mayores, 60 u 80 centímetros con forma troncocónica
con diámetro menor de unos 3 centímetros y diámetro mayor de 5 ó 6..
Se
toca entre dos ejecutantes (jotzaileak), aunque al calor de la sidra o
el vinillo pueden agregarse los que quepan y tengan palos, colaborando
así en la creación de piezas de una complejidad rítmica creciente en función
de la hora y del nivel etílico.
Uno
de los txalapartaris, el conocido a menudo como Tukutun ejecuta el latido,
la base rítmica repetitiva de la pieza; el otro, denominado a veces Herrena,
establece un contrapunto rítmico y tímbrico golpeando con diferente intensidad
en partes diversas de la tabla.
En
mi caso, usé dos tablones de haya de 1.80 metros de largo y 20 centímetros
de ancho, uno de 6 centímetros de grosor y otro de 4 centímetros. Me busqué
entonces un par de caballetes de madera de esos que se venden en comercios
de bricolaje y que se usan mucho para hacer mesas improvisadas y que consisten
en dos marcos de madera unidos en la parte superior por una bisagra, limitándose
su apertura por medio de unas chapas articuladas a la mitad de su altura.
Son bastante baratos y aguantan bien.
Para
aislar los tablones mediante un soporte elástico que permita la libre
vibración puede usarse goma espuma en cantidad suficiente para asegurar
dicho aislamiento. Yo en particular prefiero mi “invento”: ¿Conocéis esas
barras largas de espuma que sirven de flotadores y que a veces toman formas
de animales...? la verdad es que no me acuerdo como se llaman, los americanos
le llaman funoodle., los venden en tiendas de juguetes y de deportes.
Se
cortan a la longitud del soporte y después se les hace un par de incisiones
a lo largo de modo que podamos extraer una cuña. Encajamos la barra sobre
el soporte, lo envolvemos todo con goma-espuma y ponemos las tablas encima.
En cualquier caso, se pueden aislar de muchas maneras, y seguro que vosotros,
lectores avezados en mil argucias para construir instrumentos con escasos
medios encontrareis la vuestra.
Makilak.
Los palos. Se hacen magníficos palos con mangos de azada, cortados a la
medida de vuestra preferencia tomando en consideración los parámetros
tradicionales antes mencionados. Yo, personalmente, los prefiero de 50
centímetros de largo. Los mangos de azada, los hay de diversos tamaños,
cilíndricos y ligeramente troncocónicos. No son caros y dan un excelente
resultado.
Ahora
vamos a centrarnos en el sonido. Vamos a intentar conocer y controlar
aproximadamente las características acústicas de nuestra txalaparta.
Cada
vez que golpeamos una tabla se producen en ella vibraciones transversales
y longitudinales, vibraciones con una frecuencia fundamental y una serie
de armónicos, todo ello condicionado por las particularidades constructivas
y del material de la tabla.
Esto
implica el hecho de que nunca habrá dos txalapartas que suenen igual.
La disposición de las vetas de la madera, los posibles nudos, la elasticidad
y el peso del material determinarán los modos de vibración. Sin embargo,
podemos simplificar el fenómeno para fijarnos en el modo predominante,
considerando las características medias del material empleado.
Sin
extenderme más en conceptos físicos, y atendiendo al fin práctico de este
documento, os diré que la frecuencia fundamental del sonido producido
en una tabla de longitud L (m) y grosor h (m) está dada
por la expresión: f
=1,03 ( h / L2) (E
/ d)
f
es la frecuencia en Herzios, H y L como ya hemos dicho el
grosor y la longitud de la tabla. E, es el módulo de elasticidad
de la madera que usemos en Newtons / metro cuadrado y d, la densidad de
la madera en Kilogramos / metro cúbico.
Estos
dos últimos valores son muy variables incluso para un mismo tipo de madera,
varían con el grado de humedad de la misma, presencia de nudos etc. Pero
se pueden usar unos valores medios obtenidos de ensayos para aproximarnos
a lo que nos podemos encontrar. En la tabla siguiente se relacionan estos
valores para algunos tipos de madera:
|
Madera
|
Densidad
(d) (Kg/m3)
|
Módulo
de elasticidad
(E) (x 106
) (N/m2
)
|
|
Aliso
|
410
|
9.500
|
|
Arce europeo
|
640
|
10.000
|
|
Fresno
|
550
|
11.000
|
|
Haya
|
640
|
11.900
|
|
Abedul
|
620
|
14.000
|
|
Cerezo
|
500
|
10.300
|
|
Castaño
|
430
|
8.500
|
|
Chopo
|
350
|
8.800
|
|
Olmo
|
530
|
10.300
|
|
Nogal
|
550
|
11.600
|
|
Roble
|
760
|
20.800
|
|
Caoba
|
450
|
9.200
|
|
Cedro
|
400
|
6.500
|
|
Abeto
|
390
|
10.300
|
|
Pino
|
450
|
9.500
|
|
Picea
|
380
|
11.000
|
Estos
datos son meras aproximaciones.
Según
esto, si consigo un tablón de madera de fresno por ejemplo, y este tablón
tiene 1,8 metros de largo y 6 centímetros de grosor, tendré según los
datos de la tabla y la ecuación anterior que la frecuencia del sonido
fundamental será aproximadamente de:
f = 1.03 x (0,06 / 1,82) x (11.000.000.000
/ 550) = 85,3 Hz
Que
corresponde a la nota Fa2 ligeramente más baja. Esa sería la
entonación de nuestra tabla.
Pero
resulta que tras repiquetear una y otra vez nuestra tabla explorando sus
entresijos tímbricos, queremos añadir otra tabla que sea más o menos un
tono más aguda que la que ya tenemos. Buscamos la frecuencia de Sol2
en una tabla y vemos que corresponde a 98 Hz., Si la tabla que vamos a
usar ahora es también de fresno y de 1,8 m de longitud ¿qué grosor habrá
de tener?. De la expresión antes dada para la frecuencia se deduce que:
h = (f x L2 / 1,03)
x
d / E
Y nuestra segunda
tabla habrá de tener:
h = (98 x 1,82/1,03) x 550
/ 11.000.000.000 = 0,069 m = 6,9 cm
Como
vemos nuestra segunda tabla habrá de ser más gruesa, 6,9 cm que - todo
hay que decirlo - es un bonito número.
Por
supuesto, si usamos otra madera el grosor sería distinto y lo calcularíamos
de forma similar. Como indicación os diré que las txalapartas que yo he
escuchado tienen fundamentales entre Si2 y Fa3.

Con
esto nos aproximamos a la entonación teórica de nuestra tabla, y podemos
tener un punto de partida para el diseño de nuestras txalapartas, teniendo
en cuenta que tanto el timbre como la entonación varían en los diferentes
puntos de la tabla dependiendo de su constitución, cosa ésta que añade
el encanto propio al instrumento. Según vemos en la expresión de la frecuencia,
contra más gruesa sea la tabla más agudo será su sonido. Contrariamente,
a mayor longitud mucha menos frecuencia de sonido, o sea, sonido más grave.
También contra más pesada y menos elástica sea más grave será el sonido.
Podemos pues aquí jugar con estos cuatro factores. En puntos determinados
podemos variar el grosor para conseguir otras entonaciones etc. El ancho
es más bien irrelevante para la vibración que nos interesa por lo que
os recomiendo que adoptéis un ancho que ronde los 20 centímetros.
Bueno,
con esto espero haberos proporcionado una base para empezar. Como siempre,
cualquier duda, aclaración o comentario serán bien recibidos por mí. Si
algún Malayo o Tibetano reivindica el madero en forma de paralepípedo
como invento genuino de su país, y que los de aquí se lo hemos robado
le daré toda la razón y le recomendaré dirigirse a cualquiera de los muchos
programas de testimonios reales de personas de las cadenas de televisión
a contar su caso.
Bromas
aparte, un cálido saludo para todos los seguidores y hacedores de esta
magnífica página.
Alberto
Siquier albertoing@ono.com
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